viernes, 26 de septiembre de 2014

Entre Gallos y Media Noche (Everybody Hurts)

Para no perder la costumbre, me doy nuevamente unos minutos de relajo de mi Tesis para nuevamente profundizar en aquello que a mi corazón se le ocurre sólo entre gallos y media noche, hoy al ritmo de Everybody Hurts






Hoy puede que me sienta abatido, tal vez mis ganas de batallar se hubieran mermado por el calor de la batalla, tal vez sea el tiempo de bajar un poco la espada, de tener menos atento el escudo, de dejarme una herida que me provoque cicatrices, tal vez, deberé tener una herida en mi corazón que mientras se desangre me indique el camino se ha acabado.

Todo eso podría pasar en un día como hoy, porqué es en un día como hoy que los astros no parecen brillar a mi favor, es en un día como hoy que no me siento parte de una leyenda que se cumplirá luego de tantas décadas de ser memorizada por la ciudad, es en un día como hoy que la Luna no se queda sobre mis hombros para iluminar mi camino mientras avanzo.

¿Pero acaso es necesario que los astros predigan mi victoria?.
¿Pero acaso es necesario encontrar en un mito el presagio de mi propia inmortalidad?
¿Acaso es necesario que la Luna se pose siempre en mi espalda para que la leyenda hable del guerrero a contra luz?.

Te diré lo que me ocurre, porque nunca fueron necesarios los astros para dar mi pelea.
Te diré lo que pienso, pues nunca creí que los mitos representaran una verdad ya definida, siempre pensé que sólo servían de ejemplo para los corazones aventureros.
Te diré lo que siento, pues siempre pude encontrar la fuerza en los destellos de la luna, en los esplendores del sol y en la quietud de la luna nueva.

Si me siento abatido será un momento, si me siento desganado será mientras tomo otra bocanada de aire, si a veces me dejo herir es para recordar el riesgo que significa vivir, es para dejar una marca que me recuerde el campo de batalla, una suerte de tatuaje en mi piel que le indique a mi rival que no he sido siempre un héroe victorioso, pero que pese a todo me he puesto de pie.

Todo eso podría pasar en un día como hoy, que no es tan distinto a lo que ayer ocurrió y, muy a tu pesar, tampoco será tan distinto a lo que mañana pasará.

La lucha es constante, como la energía del alma por encontrar su camino.

No cuento con honor las víctimas de mi espada, tampoco pretendo dañar a mi oponente, tan sólo decirle que seguiré con mi camino, pese a todo, a donde me lleve mi destino.

No quiero causar la muerte, pero tampoco quiero dejar que me acribillen.

Todos podemos ser heridos, pero también te diré que tendrás la fuerza para soportarlo o compartirlo, porque por muy filosa que sea una espada, por muy certero que sea un cuchillo o por muy penetrante que sea una flecha, jamás llegará a dañar lo que te hace a ti un ser humano único e irrepetible.

Muchas veces me equivoco, espero que esta idea no lo sea.

Puede que me sientas débil, pero tendré la fuerza necesaria para ayudarte si tu carga es muy pesada. Tan sólo confía, no en los astros, no en lo que cantaron nuestros ancestros, no confies tampoco en un ser que no ha recibido heridas, confía en tu igual, confía en tu instinto, confía en que lo único que permanece siempre estable es la condición que todo cambia.

Que tengan una hermosa velada...
Entre Gallos y Medianoche. Las ideas más alocadas del mundo aparecen en mi corazón.

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